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#3 Simplicio Salazar: de pescador de Cubagua a capitán de la industria petrolera

Actualizado: hace 6 días

Simplicio del Jesús Salazar, “Picho”, nació en Las Casitas, aldea cercana a Punta de Piedras, isla de Margarita, el 2 de marzo de 1922. Siendo un niño vivió en Punta Arenas, extremo sureste de la isla de Cubagua, con su abuelo, Gregorio León Ágreda, mientras este se desempeñaba como tenedor de libro del tren propiedad de Mamerto Marval y Juan Salazar Fernández. Después de la calada, el menor se incorporaba a las faenas como “ponedor” de peces para la labor de los escaladores. Dormía en una barbacoa o zarzo, lecho de cañas. Ya adolescente vivió más de dos años en el solitario sector de La Vaquita, en la costa centro sur de la isla, con su tío José Isabel León Marval, arranchado allí con su familia y dedicado a la pesca con nasas que ellos mismos fabricaban. Salaban e iban a vender el pescado en Punta de Piedras, en la isla de Margarita.


Trabajó la perla y siendo muy joven fue patrón de piragua. Trabajó un año en un pequeño barco pesquero de la industria de conservas marinas de la familia Castañeda, asentada en Las Casitas. Antes de los veinte años, emigró a La Guaira, donde trabajó en las lanchas que transportaba a los tripulantes desde los muelles hasta las embarcaciones. Autodidacta, obtuvo el título de patrón y capitaneó las lanchas del pilotaje. Se trasladó a Maracaibo e Ingresó en la flota de la industria petrolera el 26 de marzo de 1946, reportado como timonel de la Standard 14, lancha de unas 200 toneladas, propiedad de Petróleo Lago, subsidiaria de la Creole. En julio de ese mismo año fue nombrado Tercer Oficial. La embarcación era utilizada para transportar materiales (tuberías, cemento, tambores de lubricantes) desde el Lago de Maracaibo hasta Paraguaná para la construcción de la refinería de Amuay y para las labores de perforación que se realizaban en yacimientos petrolíferos cercanos a Cumarebo, costa noreste de Falcón.



Foto: La Guaira, 1952, con su uniforme de capitán costanero a la edad de 30 años.


Siempre de manera autodidacta, en 1948 obtuvo por suficiencia el título de Capitán Costanero. Después de haber sido tercero, segundo y primer oficial en varios buques de la Creole que navegaban a Estados Unidos y el Caribe, entre 1951 y 1958 fue nombrado capitán de los siguientes tanqueros de la Creole Petroleum Corporation: Buque Tanque La Salina, Esso San Cristóbal, Esso Venezuela, Esso Avila y Esso La Guaira. En 1958 fue destinado al Departamento de Marina de la refinería de la Creole en Amuay en calidad de Expedidor, supervisando las labores de atraque y zarpe de buques petroleros, su carga y documentación. En 1979 fue designado Supervisor de Movimiento de Petróleo, departamento a cargo del control del volumen de los distintos tipos de combustible. En ese cargo fue jubilado en 1982, un año antes de ser condecorado con la orden Mérito al Trabajo en su primera clase, después de 36 años ininterrumpidos de labores en la industria petrolera nacional. Falleció en Punto Fijo, Estado Falcón, el 8 de abril de 2014.

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Es una historia de vida apasionante y conmovedora, como la de la mayoría de protagonismos anónimos. Celebro que Gente de mar cuente esas historias. Permiten hacer conexiones con una historia de Venezuela por escribirse, todavía. Como la de ese período del petróleo venezolano.



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